¿VALE LA PENA UNA PULSERA DE ACTIVIDAD?


¿Vale la pena una pulsera de actividad? No, rotundamente no. Si opinas como yo, deja de leer. Si estás pensando adquirir una para ti o para regalar sigue leyendo.

He tenido y he usado cuatro dispositivos que entran dentro de la definición de Pulseras de Actividad, o sea, dispositivo que colocado en la muñeca nos da información de la actividad física diaria que realizamos y de la calidad/cantidad de sueño.

Mi primer contacto fue con una Xiaomi Mi Band que compre por eBay. Me llamaba poderosamente la atención que un cacharro tan pequeño aparejado a una app (simplona) pudiera darme información de la actividad diaria pero sobre todo de la cantidad y calidad del sueño. La batería, que aparentemente duraba 1 mes y su precio, escasos 20 euros, fue lo que decantó la balanza para adquirirla y ya luego, el saber que emparejada al tfno móvil podía vibrar si alguien me llamaba o me llegaba alguna notificación terminaron por creeer que era una magnífica herramienta y una magnífica compra. Al cabo de 40 días y tras dos cargas de batería costaba mucho para que se emparejará mediante Bluetooth y se quedó en un cajón y allí sigue.

Tras unos meses sin registrar mi actividad y aprovechando una buena oferta llego a mi muñeca una Garmin Vivofit. Sin duda el hecho de que su batería prometíera un año de funcionamiento interrumpido y acceso a Garmin Connect hicieron que me decidiera por ella en detrimento de otras de similar precio. No tenía en esta el aviso de llamadas ni notificaciones pero el servir como reloj compensaba esa carencia, si bien, tener que apretar el botón de sincronización una vez abierta la app para descargar los datos le daban un punto negativo. La pila, que se gastó al año, fue cambiada como decían en su web pero tras el primer chapuzón dejo de funcionar y Garmin tuvo que mandarme una nueva dentro de la garantía. Todavía funciona, y bien, en la muñeca de A. Es verdad que su uso es prácticamente como reloj y no se sincroniza casi nunca pero sigue contando los pasos diarios de maravilla.

El Pebble de reyes de 2016, un smartwatch concebido a traves de Kickstarter tenía varias apps destinadas al conteo de pasos y registro de sueño. La elegida, Misfit, era tosca, como el software del reloj, y convertía los pasos en puntos, pero contabilizando el tiempo de sueño no solía fallar y dado que su principal uso era el de reloj obvie el seguimiento de la actividad diaria si bien si no se sincronizaba casi a diario con la app de móvil perdía datos y números.

Desgraciadamente y tras perder este último gadget conseguí una buena oferta por una Xiaomi Mi Band 2. Tenía miedo que pasara lo que con la Mi Band 1 pero tras leer reviews y opiniones no me pareció que fuera un mal producto. Con similar aspecto que la Mi Band 1 pero con dos detalles diferenciadores. Una pequeña pantalla donde visualizar los datos y un sensor de frecuencia cardíaca en la muñeca. No ha dado problemas en los 4 meses que hace que la uso y como la primera, me avisa de llamadas y mensajes si lo tengo emparejado, cosa que últimamente hago menos dado el gasto de batería acuciante del teléfono en esos casos. La app está mejorada y permite algo más de interacción contando con una opción de carrera que permite, previa activación, que te cuente los pasos con algo más de exactitud utilizando el GPS del terminal. La toma de frecuencia cardiaca en reposo no está desencaminada pero en actividad y con sudor deja mucho que desear. Aun así, puedes ver el historial en la app y eso es un punto a su favor.

Como pulseras de actividad que son estos dispositivos deberían medir la actividad física pero actividades como bicicleta o nadar no son registradas correctamente. Parece que la Garmin sí que se movía en bicicleta pero poco nadando y la Mi Band 2 sí que se mueve nadando pero casi nada en bicicleta. Las 4, y supongo que todas las demás también, tienen la buena opción de que te avisen si llevas mucho tiempo parado para que te actives y evidentemente si ese aviso llega en forma de vibración, caso de la Mi Band 1 y 2, mucho mejor que en formato visual como la Garmin.

Para alguien que haga regularmente deporte (correr, nadar, bicicleta, etc) no sirve de nada si lo que queremos es registrar entrenos, tiempo, intensidad. El registro no es muy fiel a la realidad, la conversión en kilómetros depende de la longitud de cada paso y no podemos registrar inicio y final de una sesión así como tampoco registrar, exceptuando la Xiaomi Mi Band 2, el recorrido que hayamos hecho. Para alguien con tendencia al sedentarismo, que busque un dispositivo que se active con el movimiento y que necesite de motivación para hacerlo es sin duda un buen producto que en el caso de ayudarle a realizar ejercicio de manera más regular terminará por quedársele corta.

Evidentemente y teniendo en cuenta que prácticamente todas las pulseras actuales, y en mi caso Garmin Vivofit y Xiaomi Mi Band 2, tienen pantalla, son un buen dispositivo que nos proporciona la hora y nos mide la cantidad de sueño (y los ratos de sueño profundo/sueño liebres) quedando el conteo de pasos como algo residual al que solo le sacaremos partido los días que consideramos de descanso total pues los podremos comparar con los de entrenamiento, entrenamiento cruzado, competición, etc y ver si realmente nos hemos dedicado a la horizontal o no.

Este tipo de información que nos suministra una pulsera, pasos diarios y sueño, ya los incluyen relojes GPS gama media-alta y en el caso de alguien que corra o nade de forma regular, adquirir un reloj siempre le saldrá más rentable.


Así que ya sabes. Depende del uso que busques y del uso que le quieras dar. Si te decides en probar una o regalarla ten en cuenta la duración de la batería (cuanto menos dure peor) y la estanqueidad (la idea es llevarla puesta siempre y no quitarla dependiendo de si la mojamos o no).









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